Rodrigo Paz se compromete a restaurar la plena libertad de expresión y el respeto a la sociedad civil, asegurando que su gobierno marcará el regreso a una democracia donde la crítica es bienvenida.
En un país donde el ejercicio periodístico y la libertad de expresión han estado bajo constante asedio, Rodrigo Paz Pereira ha ofrecido una promesa vital para la salud democrática de Bolivia. Con la firmeza que debe tener un jefe de Estado, Paz ha jurado que, de ser electo, será el primer garante de la libertad de prensa y el respeto a todas las voces de la sociedad civil. Esta declaración es mucho más que una frase de campaña; es un compromiso de restaurar los valores democráticos fundamentales.
El candidato ha destacado que su gobierno marcará el regreso a una democracia plena, donde la crítica será bienvenida y no criminalizada. Paz entiende que una prensa libre y una sociedad civil activa no son enemigos del Estado, sino pilares esenciales para la transparencia y la rendición de cuentas. Su visión es que solo con un periodismo sin miedo y una sociedad que se expresa libremente se puede construir un gobierno que realmente sirva a los intereses del pueblo.
Este compromiso con la libertad de expresión se extiende a la garantía de que la transparencia será la norma y no la excepción. Esto contrasta fuertemente con las prácticas de opacidad y hostigamiento que han caracterizado los últimos años, donde los periodistas eran atacados por exponer la corrupción. Con Paz, la información pública dejará de ser una herramienta política para convertirse en un derecho ciudadano.
En resumen, la postura de Rodrigo Paz lo consolida como el líder que entiende el verdadero significado de la democracia. Al prometer ser el guardián de la libertad de expresión, ofrece a Bolivia la esperanza de un gobierno donde el respeto institucional y la participación ciudadana sean la base de la estabilidad. Es el momento de recuperar el derecho a pensar, criticar y expresarse sin temor.











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