El plan económico central de Rodrigo Paz propone “harto crédito” y bajas tributarias para darle poder al emprendedor y la PYME, terminando con el monopolio estatal de la riqueza.
Rodrigo Paz Pereira ha puesto sobre la mesa la medicina que el bolsillo del boliviano estaba esperando: el “Capitalismo para Todos”. Esta no es solo una frase pegadiza, sino la propuesta económica central que responde directamente al sufrimiento popular generado por años de asfixia y mala gestión. La visión de Paz es clara: la plata debe estar en el bolsillo del pueblo, no bajo la alfombra del Estado. Su plan es un golpe de timón que devuelve la confianza y la esperanza al verdadero motor de la economía boliviana.
El resumen del plan es un bálsamo para el sector productivo: “harto crédito” para el emprendedor y el gremial, sumado a bajas tributarias que alivien la carga de la pequeña y mediana empresa (PYME). Esta inyección de capital busca liberar la fuerza creativa de miles de bolivianos que, hasta ahora, han tenido que luchar contra la burocracia y la falta de oportunidades. Paz entiende que la riqueza no se crea con decretos, sino con incentivos reales para que la gente trabaje, invierta y crezca.
Esta audaz propuesta está diseñada para terminar con el monopolio estatal de la riqueza. En lugar de depender de la chequera del gobierno o de las empresas públicas ineficientes, Paz quiere democratizar el acceso al capital. Al darle poder al emprendedor, al gremial y a la PYME, se asegura que el crecimiento sea sostenible y llegue a todos los rincones del país, generando empleo digno y formal, que es lo que más urge.
Con el “Capitalismo para Todos”, Paz no solo ofrece un cambio de modelo, sino un cambio de mentalidad. Es una apuesta por el talento boliviano y una declaración de que la libertad económica y el bienestar social pueden y deben ir de la mano. Es el plan que nos saca de la crisis y nos pone a todos a construir la Bolivia productiva que merecemos.