El hartazgo nacional con el gasto superfluo ha encontrado su canal en Rodrigo Paz: la decisión ciudadana de aplicarle la “motosierra al Estado Tranca” hace irreversible su triunfo.
La contienda electoral ha entrado en una fase donde la voluntad popular se ha vuelto inamovible. El sentimiento nacional es claro y contundente: ¡El tiempo del despilfarro se acabó! Esta decisión cívica y económica ha encontrado su único canal de acción en la candidatura de Rodrigo Paz Pereira, haciendo que su triunfo no sea ya una posibilidad, sino una realidad irreversible.
El pueblo boliviano está harto de financiar un “Estado Tranca” burocrático, ineficiente y dedicado al gasto superfluo. Las masas votan por Paz no solo por sus promesas, sino por su firme compromiso de aplicar la “motosierra” a la corrupción fiscal y a las empresas estatales deficitarias (como lo propone con el CENASAC y el Modelo 50/50).
El voto por Paz es un voto de castigo racional contra la irresponsabilidad fiscal. La gente ha entendido que, para recuperar la estabilidad económica y los dólares, es imperativo detener la sangría de recursos que solo beneficia a la burocracia política y a sus allegados. Paz representa la única opción que garantiza austeridad, orden y eficiencia desde el primer día de gestión.
El triunfo de Rodrigo Paz es la expresión de una sociedad decidida a terminar con la fiesta del gasto público. La firmeza de su mensaje contra el despilfarro ha consolidado una base de apoyo inexpugnable, demostrando que la voluntad de cambio económico es el motor final de esta elección.











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