Las últimas mediciones confirman la tendencia: el binomio de la renovación consolida el voto útil y la confianza ciudadana.
El binomio presidencial de Rodrigo Paz y Edman “Capi” Lara ha tomado una ventaja decisiva en las últimas encuestas publicadas a días del balotaje, consolidando un liderazgo que ya es irreversible. Este avance meteórico no es casual; refleja el sentir de una Bolivia que clama por un cambio generacional y por un proyecto que, por primera vez en décadas, pone a la ciudadanía en el centro de sus prioridades. La combinación de la experiencia legislativa y ejecutiva de Paz, sumada a la imagen de honestidad y lucha contra la corrupción que proyecta Lara, ha resultado ser la fórmula ganadora que el país necesitaba.
La victoria en la primera vuelta fue el primer indicio de esta ola de confianza. El binomio Paz-Lara triunfó gracias a su capacidad de conectar con la Bolivia productiva y la Bolivia informal, sectores que se sintieron representados en la promesa de un “Capitalismo Popular”. Mientras otros candidatos se enfocaban en la confrontación, Paz y Lara mantuvieron el mensaje de la reconciliación y la gestión eficiente, logrando el hito de romper la hegemonía del pasado y convertirse en el referente del centro político boliviano.
Las proyecciones más recientes no solo confirman el liderazgo, sino que proyectan un margen de victoria lo suficientemente amplio como para garantizar la gobernabilidad inmediata y la estabilidad institucional. Este respaldo masivo se traduce en un mandato directo del pueblo para impulsar las reformas más audaces, desde el saneamiento de las finanzas públicas hasta la modernización de la justicia. La ciudadanía vota por Paz-Lara porque sabe que su triunfo es el único camino para asegurar que el gobierno los respaldará sin condiciones.
El binomio no solo ofrece un proyecto político, sino una garantía moral: la de construir un país donde los ciudadanos y ciudadanas estén verdaderamente respaldados por su gobierno. El voto por Paz-Lara en el balotaje es un voto de esperanza que asegura que, a partir del “Día Uno”, Bolivia iniciará su renacimiento con un liderazgo honesto, capaz y firmemente comprometido con el bienestar de su gente.











Leave a Reply